miércoles, 27 de agosto de 2014

Relato: Pelirroja Parte 8

Bufó mientras se frotaba las sienes. Dichoso crío, ya la había vuelto a joder otra vez. Pero no podía matarlo, aún no. Venía bien tenerlo a la vista, donde la pelirroja y sus amiguitos marginados pudieran verlo. Intentó tranquilizarse. Yao estaba demasiado cerca y no quería verse atrapada en un cuerpo con el que podía machacar a Penny.
-       Más te vale tener un buen motivo para lo que ha pasado esta tarde, chaval. Aparte de secuestrar a una mortal casi incendias un edificio con más personas dentro.
-       Esa mortal oculta algo. ¡Y tengo pruebas! –protestó él agitando dos trozos de lo que parecía papel muy maltratado.- Encontré esta foto en su piso.
Titiritera miró la foto y luego el pedazo de papel que le tendió Penny. Abrió mucho los ojos cuando, al compararlas, encontró demasiadas similitudes en un detalle. Podía ser una casualidad, pero Titiritera no creía en esas tonterías.
-       Dime ahora mismo quién es y por qué no me habías informado antes –gruñó.
-       No quisiste creerme. En cuanto a nuestro misterioso desconocido, compartí refugio con ellos hace mucho y me hacía llamarle Morfo. Nunca supe su sexo, era reservado hasta para eso.
-       ¿Ellos?
-       Morfo tenía un protegido. Lo llamaba “Ily”. Un chavalín bastante enclenque, todo el día tapado. Eso sí, era raro. En el pueblo dónde estábamos ocultos decían que estaba endemoniado y que podía matar a una persona adulta con solo tocarla. Tampoco le traté mucho, no pasó ni un año hasta que me harté y huí.
-       Déjame adivinar: Quemaste la casa. Bueno, qué más da. ¡Yao! Acompaña a Penny a hacer vigilancia a la base de los marginados. Ya basta de compasión, van a probar la furia de la justicia.
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 Un molesto sonidito resonaba en la habitación, procedente del armario. Con los ojos legañosos y bostezando, sorteó la basura de la habitación y sacó el cacharrito de marras del compartimento oculto. Oh, la sudadera y la máscara ya estaban ahí, Ily debía de haberse pasado después de su turno de guardia.
-       ¡¿QUÉ QUIERES, IMBÉCIL?! –gruñó aceptando la transmisión.
-       Vaya, estamos de malas hoy, Morfy –sonó por el altavoz.
-       Son las cuatro de la mañana, Ily. No soy un puto búho como tú.
-        Bueno, te quería decir que seguí tus órdenes y me mantuve al margen todo lo que pude. Y luego lo típico, atizar al traidor.
-       Primero le atizas en el callejón y ahora esto. Eres una mala bestia rencorosa.
-       Hablando de rencores… Apareció Yao y les seguí hasta su base.
-       ¡¿ERES GILIPOLLAS O QUÉ?! ¡TE DIJE QUE NO ESTABA SEGURO DE QUE LA SUDADERA FUNCIONARA! ¡EL CAMUFLAJE PODRÍA HABER FALLADO ESTANDO TÚ EN MEDIO DEL NIDO DE VÍBORAS!
-       La de Penny funciona, pude ver cómo la sirena la utilizaba en el rescate.
-       La de Penny no te mimetiza con el puto entorno, subnormal.
-       Pues lo que he oído no te va a gustar un pelo. Penny se ha ido de la lengua. La Titiritera cree que Clara sabe algo y pretende atacar a Pelirroja.
-       … Y me lo dices ahora. ¡Muévete, joder! ¡Hay que evitarlo!
Cortó a toda prisa, se puso la sudadera y la máscara y salió pitando de la casa. Maldijo su suerte, a veces parecía que Ily y Penny competían por el premio al más descerebrado.

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