domingo, 7 de septiembre de 2014

Relato: Pelirroja Parte 9

Toc. Toc. Toc. Camaleón frunció el ceño y abrió ligeramente el portón. Juraría que no había salido nadie desde la llegada de M con la mortal... Asomó la cabeza, descubriendo a una Gea con los brazos llenos de cachivaches. 
-        Caray, Gea, no te he visto salir. Además, sí querías algo podrías habérmelo dicho, he pasado por  la puerta de tu taller hace menos de una hora.
-       No quería molestar -murmuró Gea.- Además, necesitaba unas piezas especiales.
Camaleón suspiró y dejó pasar a Gea.

.................... 

No podía concentrarse. Entre la pesada de Clara y los golpetazos de Gea, a M casi le había dado un ataque de nervios. Así no había manera de componer ni una melodía.
Al final había echado a Clara, pero la loca bipolar seguía haciendo ruido con sus dichosos Cubos. Se levantó de un salto, dispuesta a frenar esa locura, pero una risita en la puerta la paralizó. Gea la miraba, divertida, con un montón de cosas electrónicas en los brazos.
-       Así que aquí es donde te escondes. Vaya, cuántos instrumentos. Tengo que probarlos.
-       ¿De qué coño hablas? Has venido más de una vez y sabes que como toques mis cosas estás muerta.
Gea dejó caer los cacharros, sonriendo de tal manera que M empezó a pensar que era una broma pesada de V.
-       Yo nunca he estado aquí, guapa.
Gea empezó a andar hacia M. Ésta, atónita, vio cómo la pequeña figura de Gea iba cambiando con cada paso.
-       ¿Qué tal? ¿Me queda bien? -rió al llegar enfrente de M.
M no podía creérselo. Delante de sus narices tenía una copia exacta de su propio cuerpo, que le sonreía con suficiencia.
-       ¿Quién eres?-logró decir.
-       Quién tú quieras, nena. Por algo me llaman Morfo.
-        Me importa una mierda tu nombre, pero no uses mis labios para ligar conmigo. Es asqueroso.
-        Y a mí me da igual tu opinión. Me he colado para evitar que Titiritera tenga motivos para destrozar este antro con Clara dentro. Hay demasiado en juego.
Esa contestación provocó que Morfo acabara contra la pared, con M agarrándole del cuello.
-       ¿QUÉ COÑO SABES DE CLARA? -le presionó. 
-       Más... que tú -jadeó Morfo, intentando respirar.
M apretó más, pero Morfo solamente sonrió y empezó a cambiar. M vio una rápida sucesión de caras, que frenó en una que le sorprendió tanto que...

............

La mortal chiflada no paraba de dar vueltas y lloriquear. Había conseguido una peluca de color verde intenso de algún sitio y Sincara y V no podían dejar de mirarla.
-        Clara, PARA -dijo V.
Clara le hizo un corte de mangas y siguió vagando por la habitación. V gruñó, detestaba a esa mujer.
-       ¿Por qué no puedo decirle a Josh dónde estoy? Estará buscándome como un loco –repitió Clara por tercera vez, mirando mal a Sincara.
-       Ya te lo hemos dicho. Si nos están vigilando, resultaría muy raro que empezaran a llegar mortales a un sitio que ni siquiera existe. Además, le viste anoche y sabe que estás con nosotros.
-       No le conocéis. Sólo conozco a una persona más sobreprotectora que él y es su hermana mayor, Mari. Si hubiera estado ella cuando me secuestró Penny, le hubiera dado una paliza.
-       ¿Y dónde está esa tal Mari? Porque me gustaría darle muchas palizas a Penny –rió Pelirroja, entrando en la habitación.
-       Pues… la verdad, no lo sé. Hace cuatro, casi cinco años desapareció de la noche a la mañana. Sé que Josh sigue hablando con ella, pero no quiere decirme dónde está.
La conversación se interrumpió con la llegada de M, que parecía muy alterada.
-       Aca… acabo de pillar a un listillo que se había colado. Ha dicho algo sobre que Penny y Yao venían hacia aquí dispuestos a todo.
Se hizo el caos. Sincara empujó a Clara hacia la puerta ayudado por Pelirroja, pero V se colocó en medio del camino.
-       ¡¿QUÉ HACES, IMBÉCIL?! ¡HAY QUE ESCONDER A CLARA! –chilló Sincara.
-       No hace falta. Os está mintiendo –contestó V señalando a M.
-       … ¿qué?
-       Casi me engañas. Aspecto impecable, la sudadera, la misma actitud que la gritona, hasta llevas su Cubo modulador… Pero eso no es suficiente. La mente, es la clave. M tiene una mente que me deja medio sordo y la tuya es cómo mirar un papel blanco como la nieve. Te doy un siete.
-       Llevo un inhibidor, no me gusta que me cotorreen y una personita me ha confirmado que eres muy cotilla. Pero para que te enteres, no he mentido acerca de Penny y Yao. Pensé que os costaría menos trabajo creer a la sirena.
-       Si no eres M… ¿Quién eres? –dijo Pelirroja.
-       Mis amigos, los pocos que tengo, me llaman Morfo. Y hasta ahora, había conseguido pasar desapercibido para todo el mundo. Pero el capullo de Penny ha puesto sobre aviso a Titiritera, así que el plan que tenía tiene que ir un poquito más rápido. Ah, Ily, si haces los honores…
V, que había estado mortalmente callado en el rellano de la puerta, soltó un grito de dolor y cayó redondo al suelo. Tras él, oculta desde hacía sabe cuánto, había una joven bajita y regordeta. Pálida, con el pelo rubio cortado a lo paje y unos ojos negros como la noche que miraban el cuerpo inconsciente de V divertidos. Sincara reconoció el patrón del estampado de sus ropas: era exactamente igual que el de la sudadera de M, pero en dorado.
-       No sabéis las ganas que tenía de hacerle esto. Llevaba años deseando darle una paliza. –sonrió la joven con maldad.
-       No… no puede ser –tartamudeó Clara señalándole.- ¿Mari?
-       Ese es uno de mis nombres. También me llaman Ily, por Ilyapa, dios inca del rayo. Aunque últimamente me han llamado más… Gea.
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