jueves, 18 de diciembre de 2014

Relato: Pelirroja Parte 11

-       ¡Dejadme salir, panda de marginados! Titiritera sabe dónde estoy, y no tardará en llegar –gritó a la puerta.
Llevaba horas ahí encerrado. Esa puta celda no tenía ventanas y empezaba a ponerse de los nervios. Si tan solo pudiera soltar una chispita… Pero fuera quien fuera el que había creado sus ataduras había tenido la fantástica idea de hacerlas de un material que absorbía todo su calor. Y ahí estaba, atado como un cerdo sobre el suelo y tirándose unos faroles que no asustaban a nadie.
Y Yao estaba desaparecido. Puta suerte, puto Morfo y puta Pelirroja. Ojalá se les cayera el edificio encima.
-       No refunfuñes tanto, “Penélope”. Estropeas tu carita de niño bueno. –susurró alguien en su oreja.
Penny soltó un chillido al percibir a alguien sobre él. ¿Qué demonios? La puerta no se había abierto, pero de golpe tenía encima a una joven rubia que le miraba risueña.
-       ¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¿Cómo has entrado?
-       Muy mal, Penélope. ¿Ya no me reconoces? Te descubrí. Le dije a mi hermanito que podíamos confiar en ti. Y tú le mataste. Tuve que sacar su cuerpo de la casa en llamas.
-       No me llamo Penélope. Y tendrás que ser más clara, no recuerdo todas las casas que he quemado.
-       Te ayudé. Invertí muchas noches en crear algo que pudiera aguantar tus ataques de pirómano. Y vas tú y se lo regalas a M. Pero tranquilo, que no vas a incendiar nada en mucho tiempo. Y con el asunto de Titiritera me han dado vía libre para hacerte pagar por todo.
-       …¿Illy?
-       Cooorrecto. Pero ahora soy Gea…
Pe tragó saliva cuando Gea empezó a brillar. En el mismo momento en el que Pelirroja se le tiró encima tendría que haberse imaginado que sería el principio de algo peor.
-       ¡Gea! ¡Prometiste que solamente ibas a hablar con él! –gritó V, dando un portazo.
-       Vete, V. Voy a hacer justicia –sentenció Gea.
-       Y una mierda. Le necesitamos consciente, Gea. No me obligues a pararte.
-       Muérete, V.
Gea dio la espalda a V y siguió acumulando energía. Ni siquiera paró cuando V la agarró por los hombros, obligándola a levantarse. V soltó una palabrota, aunque no cedió.
-       Recuerda, Penny. Es gracias a mí que eres como eres. Volveré… -consiguió susurrarle Gea a Penny antes de que V se la llevara a rastras.
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Parpadeó. La luz de la luna iluminaba débilmente la habitación. ¿Había dormido todo el día? Maldita sea, el tiempo se acababa.  Se incorporó ligeramente. M estaba sentada de espaldas a él, concentrada en una de sus partituras.  Tenía que encontrar a Gea…
-       Más te vale no salir corriendo, Morfo –soltó M de golpe, girándose.- Tenemos mucho trabajo que hacer, ya hemos perdido tres días.
-       …¿Tres días? ¿Me has hecho perder tres días durmiendo? ¡Titiritera está al caer!
-       Tranquilo, machote, Titiritera no ha aparecido todavía. Gracias a tus indicaciones tenemos bien ataditos a Penny y a Yao. Ya no hay espías.
-       ¿Y mi hermana? V no debe de estar demasiado contento.
-       Pelirroja está encantada de tener ayuda. Y V sabe que en cuanto dé un paso fuera de la protección de Pelirroja está jodido, Titiritera le quiere muerto. Entre tener que aguantar a Gea y que Titiritera le haga mucha pupa prefiere a tu hermana. Y como gesto de buena fe Pelirroja le pidió que dejara de enredar en la cabeza de Gea.
-       Espero que estés bromeando. Es MUY mala idea dejar a Gea a su aire.
-       Díselo a Penny. Lo primero que hizo Gea cuando estuvo… vamos a llamarlo “medianamente cuerda”, fue pedirle a Sincara que le dejara ver a Penny. El resultado fue que casi lo electrocuta y que V tuvo que sacarla a rastras. No sabía que le tuviera tantísima manía.
-       Si no fuera por ella ese imbécil seguiría enterrado en un puto glaciar noruego. No sé cómo llegó ahí ni cómo Gea le encontró pero tuve que sacarle yo. Pero desde que nos traicionó... Gea aprovecha para hacérselo pagar. Hasta llegó a ponerle un localizador de los suyos en su sudadera…
-       … ¿Llevo un puto localizador encima?
-       Sí, y gracias a eso Gea pudo llegar hasta aquí.
-       Vaya, vaya, así que sabíais que Penny era un traidor de mierda y no os molestasteis en avisar.
-       No te confundas. Hasta el momento en el que saliste pidiendo venganza con la sudadera de Penny encima, yo pensaba que eras una leyenda. Aunque ahora veo que eres una leyenda muy mona.
-       Cierra el puto pico y ponte a trabajar, imbécil.
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