domingo, 16 de noviembre de 2014

Relato: Pelirroja Parte 10

Clara no se lo pensó dos veces al oír a "Gea". Se tiró encima y empezó a golpearla, aunque Gea no se movió ni un centímetro. Aún así, Morfo se la sacó de encima.
-        Por mucho que quieras partirle la cara, no te va a servir de mucho. La he visto caerse desde Cubos enormes, pegarse unas hostias horribles y seguir como si nada. Es una mala bestia.
Cuando una voz de hombre salió de los labios de "M", Clara empalideció y empezó a agitarse, intentando zafarse de su agarre.
-        No. NO. SUÉLTAME. ¡ERES UN JODIDO CABRÓN! ¡LOS DOS SOIS UNOS HIJOS DE PUTA! -chilló, señalando a Gea y a Morfo.- ¡CONFIÉ EN VOSOTROS! ¡FUERA DE MI VISTA!
Morfo soltó un suspiro, sin ceder en su agarre, pero empezó a cambiar. La cabellera caoba de M se acortó drásticamente y pasó a un color rubio pajizo, la piel se bronceó y los ojos azules se volvieron negros como la noche.
-        ¡Suéltame! ¡Josh, no me seas gilipollas y quítame las manos de encima! -chillaba Clara.
-        En serio, Clara, deja ya el numerito. Sí, te mentimos. Pero fue para protegerte. Mira, esto es lo que vamos a hacer: vas a ayudar a mi hermana a llevar al idiota inconsciente a un sitio más cómodo y luego va a contártelo todo. ¿Vale?
Clara forcejeó un rato, pero acabó asintiendo. Ayudó a Gea a levantar a V y salieron a toda prisa.
-        A lo que iba...Tengo muchas ideas y poco tiempo -siguió Josh, ignorando la cara perpleja de Pelirroja.- Así que, por favor, cooperad mientras estemos Gea y yo por aquí. No me gustaría tener que encerraros, en serio. Y por si quedaba alguna duda, sí, el monstruito bipolar es mi hermana mayor y hará cualquier cosa para protegerme, quedáis avisados.
-        ¿Hermana mayor? Eso es imposible. Puede que hayas elegido un aspecto similar al suyo, pero no hay ningún caso documentado. -bufó Pelirroja.
-        Siempre se puede ser el primero en algo -sonrió burlón Morfo, agachándose hasta llegar a la oreja de Pelirroja.- Además, las fuentes que tenéis Titiritera y tú no saben ni la mitad que las mías, ya me he encargado yo de ello.
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Cuando los ojos negros de Josh le devolvieron la mirada, M soltó una exclamación y le soltó.
-        ¿Me has estado espiando?¿Dónde está Josh?¿Le has hecho algo malo?
-        La duda ofende, "Malena", claro que os he estado espiando. Pero tranquila, a "Josh" no le ha pasado nada malo. Principalmente porque nunca ha existido. Lo que estás viendo es mi perfecto aspecto real.
-        Ya veremos si eres tan gallito cuando te lleve con un lacito delante de Pelirroja. Pero antes te daré la paliza de tu vida.
-        Creo que no, querida. Lo siento mucho, pero no quiero que te entrometas.
Antes de poder contestar, M sintió unas manos frías como el hielo en el cuello, seguidas por un extraño calambre que se extendió por todo su cuerpo. Al intentar moverse descubrió que no podía mover un músculo.
-        Illy, por favor, vigila un rato, por si acaso se le pasa el efecto. De paso, podrías poner a M al día-, ordenó Morfo a la persona que estaba tras M.
-        Vale, Morfy, pero no tardes mucho.
Esa voz... M quiso gritar cuando su interlocutora se adelantó, poniéndose en su ángulo de visión.
-        Es la primera vez que te veo tan callada -rió Gea.
-        Os dejo, chicas-. dijo Morfo, volviendo a adoptar el aspecto de M.- M, no te muevas mucho.
En cuanto Morfo salió por la puerta, Gea tocó varias veces su pulsera y M asistió a su transformación.
-        Espero que no te importe, pero ya no es necesario el camuflaje -rió la nueva Gea.- Es uno de mis primeros cacharros, lo hice para que Morfy no tuviera que usar tanta energía. ¡También es un comunicador! A ver... ¿por dónde empezamos?
Iba a matar a esos dos palurdos en cuanto pudiera moverse, decidido.
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-       M, por mucho que te pese, ahora estamos en el mismo bando. Así que desatranca la puta puerta, que tenemos que hablar.
-        Y yo te digo que puedes tirar toda la vida ahí, jodiendo, que no vas a entrar ni de coña, Morfo.
-        Tendrás que salir algún día. Necesitamos tu voz.
-        Puedo hacer lo que me de la gana, no dependo de nadie.
-        Bueno, dependes de Gea... teóricamente.
-        ... ¿Cómo que "teóricamente"?
-        En la teoría, Gea es la que hace pequeños cambios en tus partituras para que tu voz no sobrecargue los Cubos. En la práctica, soy yo porque no tiene ni puta idea de música.
-        QUÉ -chilló M, abriendo de golpe.
-        Cuando te pasas tanto tiempo oculto como yo, acabas teniendo hobbies. Y no es por presumir, pero la música se me da genial.
-        Eso lo tendré que decidir yo, imbécil. Venga, pasa, pero si haces algo que no me guste, te enteras.
Morfo, como única respuesta, le guiñó un ojo. M se sorprendió cuando Morfo, moviéndose como si fuera el rey del lugar, fue directo hacia su violín preferido y empezó a toquetear las frágiles piezas.
-        Una cosa, Morfo.-gruñó, conteniendo sus ganas de matar.-Si Gea y tú estabais fingiendo... ¿Dejará de hacerse la loca de una puta vez?
Morfo soltó una risita triste, y empezó a tocar una melodía suave. M tuvo que reconocer que no lo hacía demasiado mal, pero ay de él si no soltaba el violín.
-        ¿Gea, fingir? Ojalá estuviera fingiendo que está mal de la cabeza. Eso me hubiera ahorrado unas cuantas charlas con hordas de campesinos noruegos del siglo XV sobre qué es la electricidad y por qué mi hermana genera el equivalente a una ciudad pequeña sin pestañear.
M no aguantó más, y, agarrando el violín, tiró al suelo a Morfo.
-        Primera lección, capullo. MIS INSTRUMENTOS SOLAMENTE LOS TOCO YO. ¿O es que Gea no te lo dijo?
Se agachó al lado del confuso Morfo, que la miraba ¿absorto?. Supo que algo iba mal cuando de golpe, en el suelo, empezaron a superponerse su propio cuerpo y el de Morfo.
-        ¿QUÉ COÑO HACES?¡NO ESTOY DE HUMOR PARA BROMITAS!
-        N...no es una br...broma.- barbotó Morfo, retorciéndose.- cállate, no me dejas concentrarme.
M se tiró encima, haciendo que rodaran por el suelo. Eso solamente pareció empeorar las cosas. Consiguió colocarse encima. Un grito y list...
-        ¡Morfy! Veo que estás haciendo buenas migas con la gritona.-Rió Gea desde la puerta.
Esto provocó que el cuerpo de Morfo dejara de cambiar y M se encontró encima de un turbado Morfo. Se levantó de un salto y le ayudó a levantarse. Estaba pálido y M tuvo que sujetarle para que no cayera al suelo.
-        Creo que alguien ha malgastado energía a lo tonto -se burló.
-        C..Calla, estúpida. Te dije que te callaras, que no podía concentrarme.
Morfo se soltó del agarre de M, pero al segundo paso ésta tuvo que evitar su caída.
-        Morfy, tienes que descansar -lloriqueó Gea,-No has dormido nada en la última semana,
-        No necesito dormir, necesito que mi plan salga bie¡Ay!
M no había tardado ni diez segundos en arrastrarle y empujarle a su pequeño camastro. Morfo protestó, pero un rápido susurro le dejó inconsciente.
-        ¿Hace mucho esto? No quiero trabajar con alguien tan aleatorio.- preguntó M.
-        La verdad es que no le había pasado nunca. Antes se quejaba de que acababa muy cansado, pero no hasta ese punto. Han debido ser los nervios.
-        Me parece muy bien. Ahora ¡PÍRATE! Tengo que trabajar.
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Penny miraba a través de unos prismáticos la ventana de M. No había podido oír la conversación de ésta con Morfo, pero había visto perfectamente cómo el maldito imbécil se había hecho el enfermo para darle pena a M.
-        Yao, tenemos que avisar a Titiritera. Morfo e Illy están ahí dentro.
La única respuesta que recibió fue un coro de risitas. Se giró, encontrándose con Pelirroja, Sincara y Camaleón. Yao estaba en el suelo, aparentemente inconsciente.
-        ...¿Cómo me habéis encontrado?
-        Morfo nos dijo que andabais cerca. Además, te hemos visto de lejos, imbécil. Estabas tan centrado en tu obsesión con M que no te has enterado.-dijo Pelirroja,
-        NO ESTOY OBSESIONADO CON M.
-        Lo que tú digas, mi querido pirómano. Aún me debes una disculpa por incendiar mi hogar. Quemaste más de la mitad de los cuadros, incluido un Greco.
Pe bufó: iba siendo hora de pirarse.Pero antes de poder hacer una simple llamita, un relámpago naranja y plata se le echó encima.
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