sábado, 21 de enero de 2017

Relato: Pelirroja Parte 12

La noche lo cubría todo. Hasta el interior del pequeño zulo situado a pocos kilómetros de Austin  estaba totalmente oscuro… a pesar de que no debía.
- ¡BIIIIIIIT! ¿Por qué diablos no tenemos corriente? Se suponía que debía estar arreglado AYER –chilló una voz femenina con un fuerte acento latino.
- Porque el puñetero Cubo de alimentación que, según tú, “tenía una pequeña fuga” ha explotado. Y sin ello ni piezas de sustitución es bastante complicado –respondió el aludido, levantándose del suelo.
Su interlocutora no se inmutó al verle de pie, mirándola desde sus más de dos metros de estatura. La muy hija de puta no llegaba al metro y medio, pero con un dedo podía envenenar a un toro adulto.
- Por cierto, Froggy, te lo vuelvo a repetir: no me llames Bit, no soy un robot. Tener una prótesis mecánica no me convierte en una máquina.
- Lo eres. Un humano, sea mortal o inmortal, no tiene un corazón de metal. Ellos te convirtieron en uno de nosotros al salvarte la vida, pero te arrancaron el alma.
- ¿Acaso tú tienes alma? Eres inmortal y el alma es un invento de los mortales.
-  Ey, tranquilo. No hace falta que te pongas a la defensiva, “Bernard”. No sé por qué te empeñas en conservar ese nombre tan feo de mortal.
-  Es mi nombre -respondió él encogiéndose de hombros.- me recuerda a mi antigua vida. No todos queremos enterrar nuestro origen.
Froggy gruñó, pero un molesto zumbido procedente de sus pulseras cortó la discusión. Joder, era imposible que se hubieran dado cuenta de que había fallado algo desde la otra punta del mundo. Aunque teniendo en cuenta lo chiflados que estaban todo era posible.
- ¿Froggy? ¿Ber? ¿Estáis en la misma habitación? Hay unas interferencias horrorosas.
- Sí, nos has pillado discutiendo… -contestó Bernard.
- ¿Hay algún momento del día en el que no lo hagáis?
-  … Sobre cómo reparar el Cubo de alimentación que ha explotado.
- ¿Ha explotado? Mierda. Bueno, puede esperar. Os necesito aquí lo antes posible. Las cosas van un pelín más rápido de lo que planeamos.
- De acuerdo. En cuanto salga el sol nos pondremos en marcha.
………………………..
La palabra más adecuada para el dolor de cabeza que tenía era “resaca”. Y sólo si existiera una resaca consistente en siglos de recuerdos desenterrados embotando su cerebro. Gimió y se incorporó en su camastro. Menos mal que le habían rescatado, un día más en esa celda y hubiera perdido la cabeza. Se oyeron unos golpes en la puerta y Titiritera entró.
- Buenos días, Luca. Es un placer tenerte entre nosotros.
- ¿Cuánto tiempo estuve ahí?
- Calculamos que unos cinco años. Han pasado un montón de cosas. Ahora parece que tienen ayuda. Necesito que te recuperes pronto para poder aplastarlos.
- Cuando deje de tener este dolor infernal de cabeza estaré listo.
- ¿Tienes algo pensado?
- Sí, por supuesto. El primero que caerá, cueste lo que cueste, será V. No se irá de rositas después de lo que me hizo.

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